miércoles, 20 de septiembre de 2017

LA HIGUERA, EL ROBLE Y MI DECISIÓN

LA HIGUERA, EL ROBLE Y MI DECISIÓN


Por Simeón Hidalgo Valencia (20 de septiembre de 2017)



La sencilla y preciosa portada medieval de la iglesia de Santa Eulalia de Lizarraga de Izagaondoa transmite aún hoy día su mensaje a quien quiera y sepa leerlo. La estudié allá por el año 2010-11 y expliqué mi propia lectura por primera vez con ocasión de la Jornada Románica por Izagaondoa celebrada en octubre del 2011.

Aunque el trabajo realizado lo di a conocer a través de mi blog y más tarde fue uno de los artículos del libro “Las claves de Izagaondoa”, ahora me voy a centrar en reflexionar de nuevo sobre los capiteles del lado izquierdo de la portada, según la miramos, pues en las tallas de sus tres capiteles protogóticos veo compendiada magníficamente la doctrina que la iglesia católica transmitía a los fieles del siglo XIII y que hoy sigue teniendo vigencia también desde el punto de vista de la ética para las personas actuales, sean cristianas o no, pues en definitiva se nos habla, por medio del simbolismo, de la propia libertad que cada persona posee para tomar un camino u otro en su propia vida.

Titulo esta reflexión “La higuera, el roble y mi decisión”, porque el simbolismo de estos dos árboles se convierte en referencia ética para mí, como persona. La higuera y el roble hacen aquí de elementos paradigmáticos que nos llevan a los orígenes de lo que se ha dado en llamar el Antiguo y el Nuevo Testamento.


LA HIGUERA:

Si observamos al detalle y sin prisas el primer capitel, el exterior, llegará un momento en que identificaremos tanto la hoja del árbol como los frutos del mismo perfectamente labrados por el maestro de Lizarraga de Izagaondoa, anónimo sí, pero de tan alto nivel profesional que parece bordar en la misma piedra.
Las hojas y los frutos, sean brevas o higos, nos hablan de la higuera.



¿Y por qué se talla la higuera en este capitel?

Porque quien encargó esta portada para la primitiva iglesia de Lizarraga se propuso plasmar aquí los primeros momentos de la humanidad, cuando veía el Jardín del Edén o Paraíso Terrenal como una referencia palpable que a manera de cuento se recoge en los inicios del Génesis para poder comprender mejor y explicar de alguna forma la situación dolorosa de la condición humana en lucha constante por su propia existencia.

La Biblia inicia con el libro del Génesis, donde se narra los orígenes del mundo y de la humanidad. Hay dos relatos de la creación. El que aquí nos interesa es el segundo. Se puede leer en Génesis 2,4-26. En este último versículo se nos dice que “Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.”

A continuación en todo el capítulo 3º se habla de la serpiente, de la prohibición de comer del “fruto del árbol que está en medio del jardín”. “No comáis de él. Ni lo toquéis, so pena de muerte.” De la visión de la serpiente sobre el tema: “De ninguna manera moriréis. Es que Dios sabe muy bien que el día en que comiereis de él, se os abrirán los ojos y seréis como dioses, conocedores del bien y del mal.” [1] Etc.,…

Pero, ¿cuál era el árbol situado en medio del jardín?

Nadie lo sabe. Generalmente se habla de su fruto: la manzana, por lo que el árbol sería el manzano, pero en Lizarraga no aparece el manzano, sino la higuera con sus frutos.

¿Por qué?

Porque en esto del mito original del Paraíso perdido a través de la decisión humana de hacer caso a “la serpiente”, la fruta no es lo importante por lo que no se especifica y en Lizarraga de Izagaondoa aparece una de las versiones frutales correspondientes al árbol del centro del jardín primigenio. La higuera.

¿En qué se basa esta talla?

Quien esto manda hacer conocía muy bien las tradiciones antiguas que en el siglo X se plasman en los libros miniados realizados en los escritorios de los monasterios, focos de cultura y de transmisión de saberes. Y es en esos códices donde encuentro la posible base de lo que aparecerá no ya pintado, sino esculpido en Lizarraga unos trescientos años después.

El monje Vigila copia en el scriptorium del monasterio de Albenda de Iragua, La Rioja, entre los años 974 al 976, la Crónica Albendense y terminado el libro su contenido se recoge en gran parte en el monasterio de San Millán de la Cogolla de Suso  conocido por el nombre de Códice Emilianense que se inicia en el 976 y se acaba en el 992.[2] Pues bien, en ambos códices aparece ilustrada la caída de Adán y Eva en el Paraíso Terrenal y el árbol que se representa es una higuera.[3] Pasarán más de 300 años y este mismo árbol se talla en Lizarraga para indicarnos simbólicamente el definido como “Pecado original”.

La lámina representa en el centro a la higuera. La serpiente enroscada en ella lleva en su boca un higo o una breva y se lo da a Eva que extiende su brazo y lo coge. Adán y Eva se tapan con hojas de higuera. “Entonces se les abrieron a entrambos los ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; y cosiendo hojas de higuera se hicieron unos ceñidores.”

La lámina especifica claramente con las palabras “LIGNVN FICI” que se trata de árbol del higo: la Higuera.

Rodeando a manera de marco  la imagen, el copista escribe comenzando desde la parte superior izquierda y siguiendo el sentido de las agujas del reloj el siguiente texto:”+ Allí entre los árboles del Paraíso Eva había tendido la mano hacia el fruto tomándolo de la boca de la serpiente. Rápidamente se la había llevado a Adán. Después juntaron hojas de higuera y se hicieron perizoniums ( delantales, taparrabos, paños de pureza…)”.[4]

La higuera, ese árbol tan familiar en muchas de las casas de nuestros pueblos, resulta, según esta tradición, ser el árbol del conocimiento del bien y del mal. Árbol representado en este capitel de la iglesia de Santa Eulalia en Lizarraga de Izagaondoa con todo su simbolismo primigenio del mal que acecha a la humanidad.



EL ROBLE:

Lizarraga de Izagaondoa hace gala de poseer un hermoso robledal que bien cuidado y limpio se asemejaría también a un pequeño Jardín del Edén. Edén que con su silencio atrae a más de un caminante a visitarlo y gozar desde su frondoso follaje de unos momentos de paz y sosiego.



Entre todos los robles el que aquí se muestra es el más antiguo y destaca sobre los demás, mucho más jóvenes. En el “Decreto Foral 87/2009. De 1 de diciembre por el que se declaran Monumento Natural determinados árboles singulares y se establece su régimen de protección”, se le cataloga de la manera siguiente:

“M.N.35
Nombre del Mnumentos Natural:
Roble de Lizarraga.
Localización: Lizarraga de Izagaondoa.
Número de ejemplares: 1
Coordenadas X e Y: 622.893 /
 4.735.976.” [5]

Hay una tradición que remonta su existencia ya a los tiempos de la familia de San Francisco Javier, allá por los siglos XV – XVI, pero unos doscientos años antes el roble aparece esculpido junto al anterior de la higuera en la portada de la antigua iglesia medieval.

Si echamos una mirada sobre el simbolismo y la importancia del roble a lo largo de la historia de las civilizaciones podremos atisbar y comprender su presencia entre las tallas de la iglesia de Santa Eulalia de Lizarraga pues se la ha tenido desde antiguo como el árbol de la sabiduría y del conocimiento. Se le ha considerado como el árbol sagrado por antonomasia, así como el árbol que da la vida bajo el cual se toman las decisiones y se establecen las nuevas leyes.

El cristianismo, que hunde sus raíces en culturas anteriores también lo tiene en consideración y al tallarlo con frecuencia en las portadas de sus iglesias, como se ve con frecuencia en iglesias de Navarra a partir del siglo XIII, lo asimila a la Nueva Ley que bajo sus ramas se proclama a través de la palabra de Jesús.

Así pues, la Higuera representa la caída, el pecado y la Ley Antigua, mientras que el Roble representa la liberación, el fuego divino que purifica, la palabra profética de la Ley Nueva que anuncia la vida, el árbol de la cruz que regenera a la humanidad. El árbol de la vida junto al árbol de la muerte.


MI DECISIÓN:

Y así, después del resumen de la Historia Sagrada por medio de las imágenes de dos árboles antagónicos, el tercer capitel me pone personalmente ante mi propia decisión. Alumbra ante mis ojos las dos realidades anteriores y me muestra a dónde me conduce el tomar un camino u otro. Mi propia libertad me llevará a tomar la decisión que me puede esclavizar o me puede liberar. Aquí interviene mi ética personal. Nadie puede decidir por mí. Soy yo el único protagonista y el único responsable de lo que en mi vida pase. Yo me lo he buscado y no vale ninguna de las excusas con que me quiera engañar a mí mismo. Soy libre. Soy responsable de mis actos.

¿Cómo se me comunica todo esto?
Mediante la figura mitológica del ser con cabeza humana de melena al viento, cuerpo de ave y cola de serpiente que enrosca desde los pies hasta el cuello de la persona que ocupa el centro del capitel. Esta persona ha sido atrapada por el mal, sigue en la ley antigua de tal manera que ella misma se va transformando físicamente en el mismo ser que le tiene dominado. Los dedos de sus pies y de sus manos se transforman y se convierten en garras de animal.

¿Podrá liberarse?
La parte derecha de este capitel da la respuesta a través de la imagen de la cabeza humana que se aprecia por encima del ave rapaz. Identifiquémosla como un águila o halcón y tendremos la respuesta liberalizadora, al igual que podemos verla por  en las cercanas iglesias de San Martín de Artáiz y de Santa María de Besolla. La aceptación libre de su presencia nos introduce en la esfera de lo divino y nos ayuda a caminar, en nuestro tiempo humano, por la senda de lo bueno, bello y verdadero.


¿QUÉ MENSAJES NOS COMUNICAN ESTOS CAPITELES?

A manera de resumen expongo lo que yo leo en ellos.

1º. En un principio el ser humano gozó de la felicidad del paraíso, pero al comer del árbol del conocimiento, representado en la higuera, descubrió además su propia debilidad.

2º. Otro árbol, el roble, símbolo de vida, representa la salvación traída por Jesús, donde encontrará su fuerza.

3º. Ante el dilema de muerte o vida, el cristiano opta por la vida, liberándose del monstruo que le atrapa y como el halcón mitológico resucita cada día a la vida.






[1] Los textos bíblicos que se citan en el artículo siguen la versión de la Biblia de Jerusalén.
[2] Consultar en Internet: Códice o Código Albendense o Vigilano y Códice Emilianense.
[3] Imagen recogida en Internet.
[4] Traducción ofrecida por Margarita Marcos González en la página de Facebook “Románicos en movimiento”.
[5] http://www.lexnavarra.navarra.es/detalle.asp?r=29923

domingo, 10 de septiembre de 2017

FAVORECER EL TURISMO CULTURAL

FAVORECER EL TURISMO CULTURAL

Por Simeón Hidalgo Valencia (10 de septiembre de 2017)


Recibo el sábado por la noche -09 de septiembre de 2017-  un whatsapp. Dice así:

-“Buenas noches, Simeón. Me preguntan si se puede visitar Guerguitiáin y en ese caso quién tiene la llave.”
-“Hola. X…, Se puede visitar. La llave hay que solicitarla en el ayuntamiento de Urroz a través de la instancia oficial. Así está el tema.”
-¡Ufff! Muchas gracias.”

Como no es la primera vez que se dirigen a mí en términos parecidos tanto para visitar Guerguitiáin lo mismo que para visitar Besolla, por el interior se entiende, es por lo que me decido a escribir esta pequeña reflexión orientada a que desde los entes públicos encargados de estas dos joyas románicas en las que trabajó el maestro Petrus y su escuela allá por los finales del siglo XII o en los comienzos del XIII, hagan también la suya.

La gente pregunta por quién tiene la llave y nos llaman a la asociación Grupo Valle de Izagaondoa que desde el 2012 solemos hacer visitas guiadas por la Comarca de Izaga, siendo estas dos iglesias puntos clave en la oferta cultural que realizamos. Piensan que, ya que nosotros programamos visitas, dispondremos de la llave. Cuando les informamos de que nosotros, a pesar del trabajo cultural que realizamos no tenemos la confianza de los entes públicos encargados de estas dos iglesias, se quedan extrañados y hay quien comenta: -“Pues qué menos que la tuvieseis, pues sois los que más os movéis.”

Pues no, no la tenemos y nosotros mismos hemos que pasar  por cumplir con la burocracia impuesta por los ayuntamientos de Izagaondoa y de Ibargoiti. Así están las cosas y cuando programamos visita guiada a uno de estos lugares vamos con tiempo al ayuntamiento y rellenamos la instancia solicitando la llave y si es para Besolla tenemos que informar del número de personas aproximadas que acudirán, actividades que se van a realizar, dejar fotocopia del DNI y 50 € de fianza y después, si tienen a bien aprobar la visita, se recoge la llave. Una vez realizada la actividad hay que hacer una memoria de la misma para el ayuntamiento de Ibargoiti, entregar la llave y recoger los 50€. En el caso del ayuntamiento de Izagaondoa con la instancia basta y a esperar si te la conceden.

Lo chusco de todo esto es que los ayuntamientos respectivos piden estos trámites y ellos, que son los encargados primeros de promocionar el patrimonio cultural de su territorio NO HACEN NADA a este respecto. Tal como suena y que nadie se escandalice, pues no sé de ninguna actividad organizada por el ayuntamiento de Izagaondoa en Guerguitiáin. Del de Ibargoiti ya se sabe, lo dice en la normativa, él no organiza visitas guiadas a Besolla, y lo pone con mayúsculas para que se vea con toda claridad.

Y yo me pregunto: “¿Es el mejor procedimiento para favorecer el turismo cultural de la Comarca de Izaga?”

Pienso que no, que más bien es una rémora para el mismo. Tanta burocracia y la falta de confianza impiden que estas cosas sean lo ágiles que tienen que ser y con inmediatez.

¿Qué pasa cuando alguien quiere ir un sábado o un domingo, o en Semana Santa o en períodos festivos en que los ayuntamientos están cerrados? Pues que por más que quieras no puedes visitar estos edificios por el interior, seas de Navarra o de fuera y la imagen que se está dando es muy penosa y las quejas, a veces también nos han llamado para expresárnoslas como si fuésemos nosotros los responsables, cada vez son más frecuentes, pero los responsables de las corporaciones respectivas están tranquilos. En realidad pienso que no les importa y es una pena.

¡Ya tienen la normativa! ¡Que la cumplan!

¡Qué bajo se ha caído! 


Día del socio 2016. Visita a Besolla.

domingo, 20 de agosto de 2017

SAN PEDRO DE RETA. 25 AÑOS DESPUÉS.

SAN PEDRO DE RETA. 25 AÑOS DESPUÉS.

Por Simeón Hidalgo Valencia (20 de agosto de 2017)

Fue en el año 1991 cuando adquirí la abadía de Reta, que el Arzobispado de Pamplona había puesto a la venta por la modalidad de subasta pública en sobre cerrado con posibilidad de mejora antes del día señalado para la apertura de las ofertas presentadas.

Los poco más de los cuatro millones de pesetas que me valieron para hacerme con ella y cumplir uno de mis sueños: vivir en el valle de Izagaondoa, (valle que desde el primer momento en que lo conocí, en mis subidas a la Peña de Izaga, me enamoró a primera vista), tenían un único fin.

Con ese dinero y con el obtenido en la subasta del solar en que estuvo en su día la ermita de San Bartolomé, ignoro si se empleó más dinero, el señor párroco de Reta, a la sazón D. Miguel Ángel Redín Oteiza, pudo acometer las obras que la iglesia de San Pedro de Reta necesitaba y así en el verano de 1992, en el mes de julio comenzaron las obras destinadas a sanearla y evitar las impertinentes goteras que echan por tierra cualquier vetusto edificio y la solera de éste se remonta a época románica en sus zonas más antiguas que con trazas góticas se reformó la nave y la cabecera dando al edificio el aspecto de iglesia fortaleza, con matacanes defensivos que hacen suponer que en su cubierta contaba con paseo de ronda.

Los vecinos colaboraron en la obra y me imagino que eso ayudó a rebajar el coste final.

Ahora se cumplen 25 años de esta última reforma. Recuerdo que ese verano me acerqué a visitar la Exposición Mundial de Sevilla, la Expo-92 y a la vuelta las obras estaban en pleno apogeo y que podía ver a los obreros desde el patio de la casa trabajar en el tejado y escuchar los piropos que lanzaban a mis hermanas cuando tomaban el sol. Para los obreros de la construcción era un deporte favorito y hasta algún vecino me comentó “las bellas vistas” que había traído a Reta al adquirir la abadía.

Han pasado 25 años ya y lo que en otro tiempo fue una iglesia en que los domingos de verano se llenaba de gente, ahora, 25 años después todo ha cambiado. Somos todos más viejos, algunos se han ido para siempre, otros han vendido su casa, otros nuevos se la han comprado, pero en estos 25 años los bancos de la iglesia se han quedado prácticamente vacíos y ya ni hay celebraciones religiosas más que muy de cuando en cuando, a las que acuden no más de cuatro personas.

Pero entonces había ilusión entre los vecinos por hacer un pueblo unido, en que hubiera buenas relaciones, buena armonía haciendo suyo el lema de las olimpiadas de Barcelona-92. “Amigos para siempre” fue la canción que cantamos en la cena de despedida de ese verano.

Al volver la vista atrás me viene la nostalgia y al ver estas fotos de la obra sacadas por mis amigos y compañeros de asociación José Mari y Patxi, recuerdo cuando ilusionado compré la casa con la idea de vivir en este valle singular y desconocido, de hacerme mi estudio de pintura y de creación artística, pero las circunstancias de la vida me llevaron por otros derroteros y lo que no pude realizar entonces, también por circunstancias de la vida lo he puesto en práctica desde hace una década y, casualidades de la vida, la casa que fue abadía hoy está de nuevo en venta, pero yo la dejo estar. 

De la iglesia he escrito en otros artículos, sea sobre su pila bautismal; sobre el tetramorfo gótico labrado en sus ménsulas; sobre el escudo de Usunbeltz que uno de sus párrocos hizo labrar en la clave de la capilla lateral y que pronto volveré a hablar de él para resolver interrogantes que quedaron en el aire sobre el mismo; sobre el crismón de su portada invisible por el efecto de las palomas, que he visto tuvo efecto y se colocaron artilugios para evitar su presencia, pero la misma iglesia como edificio con más de 800 años a sus espaldas se ha convertido en un fósil y prácticamente está siempre cerrada. Menos mal que las obras de 1992 parece que se ejecutaron bien y se mantiene libre de humedades y goteras, pero ya sabemos que un edificio sin uso se desmorona más fácilmente.


Triste sino el que le espera a la iglesia de San Pedro, si los vecinos de Reta y el Arzobispado no hacen algo para que vuelva a tener vida.

viernes, 11 de agosto de 2017

IZAGAONDOA TIENE UN MUSEO

Por Simeón Hidalgo Valencia (10 de agosto de 2017)


¡Pues sí! Izagaondoa, esa zona tan desconocida de Navarra, tiene un museo. Su nombre: “PETRUS MUSEUM”. El museo Petrus.


*Todo empezó cuando, allá por el año 2009, escribí el cuento titulado “El mensaje en piedra del maestro Petrus” y realicé un PowerPoint sobre el mismo, dándolo a conocer públicamente en la presentación de la investigación que realicé durante bastantes años y que presenté en el Ateneo de Navarra con el título: “Canteros románicos por los caminos de Navarra”.

En el curso de esa investigación, recogiendo las marcas de cantería de los siglos XI, XII y comienzos del XIII, me topé con el maestro Petrus de Guerguitiáin, pues Petrus es el nombre del cantero que firmó en la iglesia románica de San Martín y me di cuenta de que sólo por este hecho ya merecía que se le conociera un poco más y que no quedara abandonado a su suerte como estaba el deshabitado lugar.

Entonces la preocupación primera y principal era mantener la iglesia en pie y evitar su desaparición mediante una urgente rehabilitación. En ese punto muchos estábamos de acuerdo y afortunadamente el edificio se rehabilitó.

Seguí interesado en el estilo tan personal de este cantero y lo fui descubriendo por otros lugares del entorno y se reforzó con más fuerza en mi mente la idea del museo. “PETRUS ME FECIT” escribió en uno de los capiteles interiores y yo, también en latín, para que no hubiera discusiones sobre prioridades lingüísticas, pensé en el nombre que llevaría y lo bauticé como el “PETRUS MUSEUM” y así luce grabado en piedra en la fachada de la Casa Zandueta, en Lizarraga de Izagaondoa, donde hoy es una realidad.


*¿Por qué un museo dedicado a Petrus?

Pues primero porque su estilo se extiende por el noreste de Navarra y se ha recogido también en dos iglesias gallegas. Porque es un estilo popular, sencillo. Quizás por eso mismo algunos entendidos y aficionados románicos lo han dejado de lado frente a otras tallas más interesantes y artísticas desde su punto de vista, pero para mí, que a lo largo de mi vida me he apuntado siempre a las causas más débiles, fue un motivo de estudio y emprendí la tarea de  darlo a conocer. Así nació otro nuevo libro, primero publicado en CD y luego en papel, titulado: “La ruta del maestro Petrus de Guerguitiáin”.

En segundo lugar porque considero a Petrus un rebelde en su época que transgredió  la norma imperante y firmó y tomó posesión de su obra, frente al poderoso comitente de turno y este hecho no es menor, pues pocos más en Navarra se atrevieron a hacer lo mismo. Sólo un puñado de rebeldes lo hicieron, que se han ido descubriendo poco a poco. Petrus está entre ellos y hoy en día es algo que en Izagaondoa hay que resaltar y valorar.


*¿Cuáles son los nombres de este puñado de rebeldes transgresores que firman con la expresión “me fecit”?

Sigamos el recorrido del Camino de Santiago y nos encontraremos con:

1-Fulcherius en el monasterio de Leire.
2-Leodegarius en la iglesia de Santa María de Sangüesa.
3-Petrus en la de San Martín de Guerguitiáin.
4-Sancius en la iglesia del señorío de Villanueva-Hiriberri, cerca de Puente La Reina-Gares.
5-Aldebertus en el Hospital de San Lázaro de Estella.
6-Martinus de Logronio en el Palacio de los Reyes de Estella.
7-Sancius en la iglesia del antiguo monasterio de Azuelo.

También conocemos al maestro Stephanus, que trabaja en la catedral de Pamplona y a Acto, que lo hace en Villaveta junto a Belengeres, el escribano que da fe del mismo.


*Empieza la materialidad del proyecto: Reproducción de capiteles Petrus:

Así pues, con esta idea en mi cabeza empecé a dar pasos. Uno de los más importantes fue encargar a Joseba Lekuona Yaben, un buen maestro cantero, la reproducción de once capiteles Petrus con una condición muy especial: “trabajar como en la época de Petrus y no limitarse a calcar o copiar lo exterior, sino, en la medida de lo posible, captar también el espíritu del propio Petrus al realizar su obra”.

Desde mi punto de vista el encargo se realizó a la perfección y Guerguitiáin, Besolla (uno exterior y otro interior), Sangáriz (hoy día su portada está en la iglesia de San Martín de Tours en San Martín de Unx), Najurieta, Leoz, Aibar (iglesia de Santa María), Eusa, Zolina, Monreal y Garaioa tienen hoy un lugar de honor en el Petrus Museum.
También el destino y las circunstancias de la vida me llevaron a conectar con otro gran artista cantero: Ramón Górriz Elia que se ofreció voluntaria y desinteresadamente a colaborar en el proyecto y realizó dos capiteles más. Uno de Zolina y otro de la ermita de Santa María de Badostáin, amén de hacer varias donaciones de piezas auténticas que también están a la vista del visitante.


*¿Dónde hacer el museo?

Ya se había comenzado la reproducción de las piezas petrus, pero no había local para exhibirlas. Lo que sí tenía claro era que el museo había que hacerlo en Izagaondoa, la tierra donde el maestro Petrus se quiso dar a conocer firmando su obra. Aunque hubo un par de ofertas de otros lugares Petrus, cuyos representantes públicos recibieron con interés el proyecto y atisbaron las potencialidades culturales y económicas que podía traer consigo si lo apoyaban, mi idea no se desplazó de lugar y así, como he dicho antes, las circunstancias de la vida abrieron el camino para despejar esta incógnita.

A finales del 2013, siendo ya miembro fundador de la Asociación Grupo  Valle de Izagaondoa tuve conocimiento de que en Lizarraga de Izagaondoa había una casa que había recibido en herencia ASPACE NAVARRA (la Casa Zandueta) y que estaría dispuesta a cederla siempre que fuera destinada a obra social o cultural sin ánimo de lucro.

En la Asamblea General Ordinaria celebrada en el 2014 se informó de esta posibilidad y la nueva Junta Directiva de la que formaba parte como secretario, dio los pasos para llegar a un acuerdo, siempre con el visto bueno de la Asamblea General de Socios, que lo dio y se firmó el mismo el 20 de noviembre de 2014, pero antes ya se nos permitió, como asociación, hacernos cargo de la Casa Zandueta y empezamos a adecuar la parte baja para el PETRUS MUSEUM, aunque la misma casa en sí era un museo etnográfico con horno de pan, bodega, aperos de labranza y labores de costura, cocina, alcobas, habitaciones montadas,… por ello hubo que remodelar el plan, pues de ningún modo podíamos prescindir de la propia historia de la casa y sus últimos moradores.


*Ley Foral 8/2014, de 16 de Mayo.

 Con la Ley Foral 8/2014, de 16 de Mayo sobre el Mecenazgo la Asamblea de la Asociación aprobó la presentación del proyecto denominado “PETRUS MUSEUM Y CASA MUSEO” que fue aceptado y declarado por La Dirección General de Cultura-Príncipe de Viana de interés social y cultural con una duración del mismo de cinco años, del 1 de enero de 2015 al 31 de diciembre de 2019.

Desde este momento todas nuestras actividades como asociación (visitas guiadas, publicaciones de libros, charlas, etc., han ido dirigidas a la realización de este proyecto que, sin duda, puede ser uno de los motores del desarrollo cultural, social y económico de Izagaondoa y su Comarca.


*Trabajo en auzolan.

Transformar la parte baja de la Casa Zandueta de cuadras infestas en salas museísticas no ha sido tarea de dos días. Nos ha llevado casi cuatro años, pero hemos logrado compaginar lo antiguo con lo moderno, pues de ninguna manera se quería perder la esencia de una casa rural.

El trabajo ha sido arduo y trabajando en auzolan, fundamentalmente los sábados por la mañana, se ha conseguido. Muchos socios y algún no socio han colaborado y gracias a todos se ha llegado a terminar toda la planta baja a lo largo de estos años de trabajo en auzolan.

El verano de 2015 se abrió al público la Sala de La Vid y la Sala de La Bodega.

El verano de 2016 se mostró en la Sala Polivalente la exposición etnográfica en honor de la familia Lizarraga-Irigoyen, que son los últimos habitantes de la Casa Zandueta.

El verano de 2017 se abre al público toda la planta baja con las nuevas salas denominadas: Petrus I, Sala del Pan o del Horno, Petrus II y el Patio de las Estelas.

Ahora, en los meses de agosto y septiembre este museo particular, gestionado por la Asociación Cultural y Turística Grupo Valle de Izagaondoa, abre de nuevo sus puertas a los visitantes y amantes del turismo cultural, a la espera de que tanto nuestros vecinos de Lizarraga de Izagaondoa, el Valle de Izagaondoa, La comarca de Izaga y Navarra entera valoren esta iniciativa que es para todos.

Trabajar para el bien común también se puede hacer desde la iniciativa privada.


*Dado el aforo de las salas las visitas guiadas que se organizan tendrán un grupo máximo de 12 personas.

Los días de visita son:

MIÉRCOLES DE AGOSTO Y SEPTIEMBRE A LAS 18 Y 19 HORAS.
SÁBADOS DE AGOSTO Y SEPTIEMBRE A LAS 12 Y 13 HORAS.

Hay que reservar día y hora para la visita en el 659 303 994.

La entrada en gratis, pero como seguimos trabajando, admitimos donativos que destinaremos a los proyectos de la asociación.




En la Sala Petrus -I